miércoles, 29 de agosto de 2012




EL MUNDO DE LA MODA
Durante el siglo XX se produjeron los cambios más importantes y radicales en la moda. En los primeros años, el vestuario masculino se hizo más informal, aunque apenas evolucionó. Las mayores transformaciones se dieron en el vestuario femenino: las faldas se volvieron más ligeras, en forma de tubo y normalmente por encima de las rodillas, hasta que en 1925 apareció la gran revolución: lafalda corta. Con ella surgió un nuevo tipo de mujer; además, favoreció el desarrollo de las medias (primero de seda y después de otros tejidos) y también de los zapatos de tacón.
La moda fue consiguiendo poco a poco mayores libertades, y comenzaron a aparecer los grandesdiseñadores, que creaban líneas nuevas para cada temporada, como los famosos Dior, Balenciaga, Chanel o Yves Saint Laurent. Durante la década de 1960 se sucedieron las novedades: en 1965, Mary Quant creó la minifalda, y comenzaron a usarse los primeros tejidos artificiales.
En las dos décadas posteriores se siguió una tendencia unisex; es decir, la moda, normalmente femenina, tomó prestados algunos elementos propios de la ropa masculina, sobre todo los pantalones, que pasaron a ser prenda habitual también entre las mujeres. Actualmente, existen muy diversas tendencias, y abundan los tejidos artificiales para distintas funciones.
Aunque no había revistas de moda, existían estampas o figurines ilustrados que desde la Colonia daban cuenta de las últimas tendencias. Igual que hoy, la imagen de las mujeres americanas se vio influida por los modelos europeos. Ser de alcurnia implicaba importar vestidos, telas, zapatos y accesorios .
Pero, de todas maneras, las mujeres criollas contribuyeron a enriquecer las formas de vestir, pues se preocuparon por adquirir mantillas, pañolones, esclavinas y ñapangas (blusas) que procedían de las provincias del Sur. Algunas acuarelas del viajero Joseph Brown (1825 a 1841) muestran mujeres que lucen estas prendas, y que eran devotas de las telas monocromáticas y las zapatillas negras. 

El principal juego de seducción de la mujer consistía en usar una manta o esclavina que la recubría y protegía del frío; este accesorio se podía recoger, mostrando los hombros, o abrir para exponer el pecho, e incluso desplegarlo totalmente para cubrir toda la cabeza. Las mantas fueron formas muy versátiles para que ella regulara la exposición de la parte superior de su cuerpo, lo que le daba una notable ventaja frente a la rigidez del vestido masculino. 

Manuelita Sáenz, la compañera de El Libertador, supo jugar con las tendencias de moda. Por una parte, asimiló el influjo del momento utilizando trajes estilo Imperio; por otra, incluyó dentro de su vestuario las mantillas y encajes propios del mundo andino, especialmente del quiteño y el limeño. Algunos retratos y objetos expuestos en museos la muestran con trajes de talle alto, manga corta y amplio escote, redondo o cuadrado, que muy probablemente fueron confeccionados con telas de satén o terciopelo. Fue una mujer que se impuso como modelo para otras mujeres, y quizá su condición de persona letrada y el gusto por organizar tertulias en su casa contribuyó a motivar este tipo de emulación.



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